Actualidad BOJA 📅 29/08/2026

Zapatero mira a Marruecos mientras Ceuta sigue esperando

Redacción BoletínHoy

Especialistas en legislación andaluza

Zapatero mira a Marruecos mientras Ceuta sigue esperando

Ceuta vuelve a estar en el centro del debate sobre las relaciones entre España y Marruecos. Y cada vez que Rabat, la frontera o la soberanía de las ciudades autónomas regresan a la actualidad aparece inevitablemente una cuestión política: qué papel juegan quienes durante años han defendido una relación especialmente estrecha con el país vecino.

Uno de esos nombres es el del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que desde hace años ha apostado públicamente por mantener una relación de entendimiento con Marruecos.

Zapatero ha participado en encuentros relacionados con Marruecos, ha mantenido contactos con responsables políticos del país y también ha defendido públicamente la propuesta marroquí de autonomía como posible solución para el conflicto del Sáhara Occidental.

Todo ello ha convertido al expresidente en una de las figuras políticas españolas con una posición más reconocible cuando se habla de las relaciones con Rabat.

La pregunta que surge desde Ceuta

Precisamente por esa capacidad de interlocución aparece una pregunta que resulta difícil de ignorar.

Si Zapatero tiene capacidad para dialogar con Marruecos, ¿por qué Ceuta no ocupa un espacio más visible dentro de su discurso político?

El expresidente no tiene actualmente responsabilidad institucional directa sobre la política exterior española y, por tanto, no está obligado a intervenir en las cuestiones relacionadas con Ceuta.

Sin embargo, continúa participando en debates internacionales y pronunciándose sobre cuestiones especialmente sensibles para Marruecos.

Y ahí aparece el contraste.

Cuando se habla del Sáhara, de las relaciones entre Madrid y Rabat o de la necesidad de mantener una buena relación con Marruecos, la voz de Zapatero ha estado presente en numerosas ocasiones.

Cuando el debate se traslada a Ceuta, esa presencia resulta mucho menos evidente.

Ceuta vive las relaciones con Marruecos de una manera diferente

Desde Madrid, las relaciones con Marruecos pueden analizarse como una cuestión diplomática, comercial o estratégica.

En Ceuta se viven de otra manera.

La frontera forma parte de la vida cotidiana, la presión migratoria tiene consecuencias directas sobre los servicios públicos y cualquier crisis diplomática entre España y Marruecos puede terminar afectando de forma inmediata a la ciudad.

Por eso, cada gesto político relacionado con Rabat tiene una lectura especialmente sensible en Ceuta.

Los ciudadanos no solamente escuchan las grandes declaraciones sobre cooperación entre ambos países. También observan qué ocurre cuando desde Marruecos aparecen discursos o reivindicaciones relacionadas con las ciudades autónomas.

¿Diálogo con Marruecos y firmeza sobre Ceuta?

Mantener buenas relaciones con Marruecos no tiene por qué ser incompatible con mantener una posición firme respecto a Ceuta y Melilla.

De hecho, esa debería ser probablemente una de las bases fundamentales de cualquier estrategia española.

Marruecos es un socio clave para España en ámbitos como inmigración, seguridad, comercio, lucha contra el terrorismo o cooperación económica.

Pero Ceuta y Melilla forman parte del territorio español y cualquier política de entendimiento con Rabat tiene inevitablemente que convivir con esa realidad.

Ahí es donde la figura de Zapatero genera debate.

Quienes valoran positivamente su trabajo diplomático consideran que mantener abiertos canales de diálogo con Marruecos ayuda a reducir tensiones.

Quienes son más críticos se preguntan por qué esa capacidad de interlocución no se utiliza con la misma intensidad para trasladar mensajes contundentes sobre Ceuta.

Una frontera que necesita algo más que declaraciones

Ceuta necesita mucho más que mensajes políticos.

Necesita inversión, seguridad, oportunidades económicas y una estrategia de futuro capaz de reducir su dependencia de las decisiones que puedan tomarse al otro lado de la frontera.

Parte de esas actuaciones puede seguirse además a través de documentación pública.

El BOE permite conocer inversiones, convenios, disposiciones y actuaciones relacionadas con seguridad, política exterior, inmigración o infraestructuras.

El BOJA también recoge actuaciones que pueden afectar al entorno del Estrecho, especialmente en materias económicas, sociales y de cooperación.

A todo ello se suman las subvenciones destinadas a diferentes programas públicos y las licitaciones relacionadas con seguridad, vigilancia, infraestructuras, servicios sociales o gestión fronteriza.

Es precisamente en esas publicaciones donde puede comprobarse cuánto dinero público se destina realmente a las políticas que después ocupan titulares.

Ceuta también debería formar parte de la conversación

Zapatero ha defendido durante años la importancia de entenderse con Marruecos.

Ha hablado del Sáhara.

Ha defendido el diálogo.

Ha mantenido encuentros con responsables marroquíes.

Por eso resulta legítimo plantear una cuestión política.

¿Por qué alguien con semejante capacidad de interlocución con Rabat no hace de Ceuta una parte más visible de ese diálogo?

No se trata de pedir una ruptura con Marruecos.

Se trata precisamente de lo contrario: demostrar que España puede mantener unas buenas relaciones con su vecino sin que eso implique dejar en segundo plano a una ciudad española situada a escasos kilómetros de territorio marroquí.

Porque cuando se habla de Marruecos desde Madrid puede parecer política exterior.

Cuando se habla desde Ceuta, se habla también de seguridad, economía, soberanía y futuro.

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