Sánchez fue investido con el sí de Junts y ahora el no de Puigdemont amenaza con debilitar su Gobierno
Redacción BoletínHoy
Especialistas en legislación andaluza
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Pedro Sánchez fue investido presidente en noviembre de 2023 con 179 votos a favor. Entre ellos estaban los siete diputados de Junts, cuyo apoyo resultó decisivo para que el candidato socialista alcanzara la mayoría absoluta. Casi tres años después, la formación de Carles Puigdemont vuelve a situarse en el centro de la aritmética parlamentaria, esta vez con un anuncio de rechazo a los dos decretos de vivienda que el Congreso debate este viernes.
El contraste resume la dependencia del Ejecutivo de una mayoría heterogénea y difícil de mantener. Junts facilitó la investidura tras alcanzar un acuerdo político con el PSOE, que incluyó la tramitación de una ley de amnistía y compromisos de diálogo. Aquel voto permitió a Sánchez continuar en la Moncloa; el actual desencuentro amenaza con complicarle la aprobación de nuevas medidas.
Un rechazo que va más allá de dos decretos
Junts ha anunciado que votará en contra de los textos de vivienda y ha pedido al Gobierno que los retire y presente una nueva propuesta. La formación sostiene que algunas medidas podrían reducir la oferta de alquiler y encarecer los precios. El Ejecutivo, por su parte, ha decidido mantener los decretos en el orden del día y ha emplazado a los grupos a retratarse en la votación.
El resultado puede convertirse en una nueva prueba de la capacidad del Gobierno para reunir apoyos en el Congreso. Una derrota parlamentaria no supone por sí sola la caída del presidente ni activa automáticamente unas elecciones, pero sí alimenta las dudas sobre la estabilidad de la legislatura y la posibilidad de que el Ejecutivo saque adelante su agenda.
De socio de investidura a aliado imprevisible
La relación entre PSOE y Junts se ha construido sobre acuerdos puntuales y negociaciones constantes. El apoyo de 2023 fue clave para la investidura, pero no garantizó un respaldo permanente a todas las iniciativas del Gobierno. La decisión sobre los decretos de vivienda vuelve a demostrar que cada votación puede abrir una nueva negociación.
Por eso, el “sí” de Junts que permitió investir a Sánchez y el “no” anunciado ahora dibujan dos momentos de una misma legislatura: un presidente que logró llegar a la Moncloa gracias a una mayoría plural y un Gobierno que sigue dependiendo de convencer a sus socios para mantenerse operativo en el Parlamento.
La pregunta política no es si un voto en contra derriba automáticamente al Ejecutivo, porque no lo hace. La cuestión es cuánto margen le queda a Sánchez si uno de los apoyos que resultaron decisivos para su investidura se distancia y la mayoría parlamentaria vuelve a resquebrajarse.
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