España pagaba 20 pesetas por matar una loba: la increíble norma de 1903
Redacción BoletínHoy
Especialistas en legislación andaluza
En este artículo encontrarás:
No es una leyenda. No es una exageración ni una historia inventada para redes sociales.
Está escrito en el archivo oficial del Estado.
En la España de 1903 existía una lista oficial de animales considerados “dañinos” y acabar con ellos podía tener recompensa económica.
Pero lo realmente sorprendente no era solo que se pagara por matar lobos, zorros, linces o gatos monteses.
Lo increíble era el procedimiento que había que seguir para cobrar.
El Reglamento para la aplicación de la Ley de Caza establecía que el animal muerto debía ser presentado en el Ayuntamiento.
Y si se trataba de un lobo o un zorro, allí se procedía a cortarle la cola y las orejas.
¿El motivo?
Utilizarlas como comprobante administrativo de que la recompensa pagada por el Ayuntamiento correspondía realmente a un animal abatido.
Todo quedó recogido en la Gaceta de Madrid del 9 de julio de 1903, antecedente histórico del actual Boletín Oficial del Estado.
🐺 Había una auténtica tarifa oficial por matar animales
La norma no se limitaba a decir que existían recompensas.
Detallaba cuánto dinero correspondía por cada animal.
Y además diferenciaba entre machos, hembras y crías.
| Animal | Recompensa |
|---|---|
| 🐺 Lobo | 15 pesetas |
| 🐺 Loba | 20 pesetas |
| 🐺 Lobezno | 7,50 pesetas |
| 🦊 Zorro | 7,50 pesetas |
| 🦊 Zorra | 10 pesetas |
| 🦊 Cría de zorro | 3,75 pesetas |
| Gato montés | 3,75 pesetas |
| Lince | 3,75 pesetas |
| Garduña | 3,75 pesetas |
| Turón | 3,75 pesetas |
| Ave de rapiña grande | 4 pesetas |
La comparación vista desde 2026 resulta especialmente llamativa:
Una loba estaba oficialmente valorada en 20 pesetas, mientras que matar un lince daba derecho a 3,75 pesetas.
No era una cantidad decidida por cada alcalde.
La tarifa estaba escrita en el propio reglamento.
😳 Pero cobrar las 20 pesetas tenía un procedimiento surrealista
No bastaba con entrar al Ayuntamiento y decir:
“He matado un lobo”.
Había que demostrarlo.
La normativa obligaba a presentar los animales muertos ante el Ayuntamiento correspondiente.
Y a partir de ahí comenzaba un proceso administrativo que hoy parece sacado de una película.
Si era un lobo o un zorro
Se cortaban las orejas y la cola.
Si era un animal de menor tamaño
Se utilizaba la piel como comprobante.
Si era un ave de rapiña
Se conservaban la cabeza y las patas.
Estas partes podían ser remitidas posteriormente a los Gobiernos civiles para servir como comprobantes cuando los ayuntamientos justificaran sus cuentas.
En otras palabras:
Hace más de 120 años, unas orejas y una cola podían formar parte de la documentación que justificaba cómo se había gastado dinero público.
💰 Y los ayuntamientos tenían que reservar dinero para pagar estas recompensas
La historia todavía se vuelve más sorprendente.
El Reglamento establecía que los presupuestos municipales debían contemplar dinero destinado a recompensar la destrucción de los llamados “animales dañinos”.
Es decir, no se trataba simplemente de que un pueblo decidiera de vez en cuando ofrecer una recompensa.
El sistema estaba integrado en el funcionamiento económico de los ayuntamientos.
Había que prever dinero para pagar estas capturas.
Y la cantidad presupuestada no podía reducirse libremente respecto a ejercicios anteriores.
🤯 Imagínate la escena en 1903
Un vecino entra en el Ayuntamiento.
No viene a empadronarse.
No viene a pedir una licencia.
No viene a pagar impuestos.
Viene con un lobo muerto.
El funcionario comprueba el animal.
Se verifica que cumple los requisitos.
Se cortan las orejas y la cola.
El vecino puede recibir:
- 15 pesetas si era un lobo.
- 20 pesetas si era una loba.
- 7,50 pesetas si era un lobezno.
Y aquellas partes del animal podían acabar sirviendo como justificante de las cuentas municipales.
Todo legal. Todo regulado. Todo publicado oficialmente.
🐺 ¿Por qué España pagaba por matar lobos?
Para entenderlo hay que situarse en la España rural de principios del siglo XX.
La ganadería era una fuente fundamental de sustento para miles de familias y determinados depredadores eran percibidos como una amenaza directa para ovejas, cabras y otros animales domésticos.
La legislación de la época utilizaba expresamente una expresión que hoy resulta chocante:
“ANIMALES DAÑINOS”
Dentro de aquella categoría aparecían especies como lobos, zorros, linces, gatos monteses, garduñas o turones.
La filosofía era prácticamente opuesta a muchas de las políticas actuales de conservación:
la Administración incentivaba económicamente su eliminación.
📜 El BOE también es una máquina del tiempo
Actualmente, millones de ciudadanos relacionan el Boletín Oficial del Estado con cuestiones como:
- 💰 ayudas y subvenciones;
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- ⚖️ nuevas leyes y normativas.
Y herramientas como BoletínHoy buscan precisamente facilitar ese seguimiento, filtrando publicaciones para que cada usuario pueda centrarse en lo que realmente le interesa.
Pero cuando se entra en el archivo histórico del BOE aparece otra España completamente diferente.
Una España donde también había ayudas, requisitos, beneficiarios y justificantes administrativos.
Solo que una de esas recompensas consistía en:
20 pesetas por matar una loba y presentar el animal ante el Ayuntamiento.
🔎 La próxima vez que alguien diga que el BOE es aburrido...
Recuerda que su archivo histórico conserva una norma en la que España explicó oficialmente:
- cuánto pagar por matar un lobo;
- cuánto pagar por una loba;
- cuánto por un lobezno;
- qué recompensa correspondía por un lince;
- y qué partes del animal debían utilizarse para justificar el pago.
La publicación apareció el 9 de julio de 1903.
Más de un siglo después, sigue digitalizada y disponible en el archivo oficial.
Porque el BOE no solamente cuenta las leyes de España.
También conserva algunas de las cosas más surrealistas que este país llegó a convertir en norma.
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