El CIS contra todos: pone a Sánchez 5,5 puntos por delante mientras las últimas encuestas dan hasta 7 puntos de ventaja al PP
Redacción BoletínHoy
Especialistas en legislación andaluza
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Dos Españas electorales completamente diferentes dependiendo de qué encuesta se mire. Mientras el Centro de Investigaciones Sociológicas mantiene al PSOE de Pedro Sánchez cómodamente como primera fuerza, prácticamente todos los grandes sondeos privados disponibles a comienzos de octubre dibujan exactamente el escenario contrario: Alberto Núñez Feijóo primero, el PSOE segundo y Vox creciendo con fuerza.
La diferencia ya no consiste en unas décimas atribuibles al margen de error. Entre el escenario que dibuja el CIS y algunas de las últimas encuestas privadas existe una distancia superior a los diez puntos cuando se compara la ventaja entre PSOE y PP.
¿Qué dice el CIS a 5 de octubre?
El último barómetro disponible del CIS es el publicado en septiembre de 2026. Su estimación de voto coloca al PSOE en el 31%, al PP en el 25,5% y a Vox en el 16,6%.
Es decir, según el organismo público, Pedro Sánchez seguiría ganando unas elecciones generales con una ventaja de 5,5 puntos sobre Alberto Núñez Feijóo.
El resultado llama especialmente la atención al compararlo con el resto de encuestas publicadas durante las últimas semanas.
40dB: exactamente lo contrario
Este mismo 5 de octubre se ha publicado el nuevo barómetro de 40dB para EL PAÍS y la Cadena SER.
Su fotografía electoral es completamente diferente:
- PP: 31,6%
- PSOE: 27,4%
- Vox: 18,4%
- Sumar: 5,6%
- Podemos: 2,7%
En lugar de una victoria socialista por 5,5 puntos, 40dB sitúa al PP 4,2 puntos por encima del PSOE.
Entre una fotografía y otra hay, por tanto, prácticamente diez puntos de diferencia únicamente en la distancia entre los dos principales partidos.
Sigma Dos aumenta todavía más la brecha
La encuesta de Sigma Dos publicada el 4 de octubre ofrece un escenario aún más complicado para el Gobierno.
Coloca al PP en el 32,6%, al PSOE en el 25,6% y a Vox en el 18,3%.
Eso supone una ventaja de siete puntos del PP sobre el PSOE.
Comparemos: donde Sigma Dos observa al PP siete puntos por delante, el CIS observa al PSOE 5,5 puntos por delante.
Son 12,5 puntos de diferencia en la interpretación de la ventaja electoral entre los dos grandes partidos.
SocioMétrica también sitúa a Feijóo primero
El sondeo de SocioMétrica publicado también el 4 de octubre mantiene la misma dirección.
Otorga al PP un 33,4%, al PSOE un 26,5% y a Vox un 18,1%.
En este caso la diferencia entre PP y PSOE alcanza los 6,9 puntos a favor de los populares.
La proyección en escaños de esta encuesta dejaría al PP con 143 diputados, al PSOE con 106 y a Vox con 62.
GAD3 tampoco coincide con el CIS
GAD3 ya había señalado en su barómetro de septiembre otro escenario diferente al del organismo público.
Su estimación situaba al PP en el 31,1%, al PSOE en el 26,1% y a Vox en el 19,2%.
De nuevo: PP primero, PSOE segundo.
Entonces, ¿qué hace exactamente el CIS?
Aquí aparece la famosa “cocina electoral”.
Cuando una encuesta pregunta a los ciudadanos a quién votarían, el resultado bruto no es necesariamente el porcentaje que termina apareciendo en los titulares.
Existen indecisos, personas que no responden, abstencionistas y ciudadanos cuyo comportamiento electoral anterior puede utilizarse para construir una estimación.
Las empresas demoscópicas aplican modelos matemáticos para transformar esas respuestas en una estimación final de voto.
Y el CIS utiliza actualmente su propio sistema, denominado modelo bidimensional de inercia-incertidumbre Alaminos-Tezanos.
Del 23,3% directo al 31% estimado para el PSOE
Los propios datos publicados del barómetro de septiembre permiten observar perfectamente el efecto de esta cocina.
Cuando se pregunta directamente a los entrevistados, el PSOE obtiene un 23,3% sobre el total de encuestados.
Después de aplicar el modelo del CIS, termina convertido en un 31% de voto estimado.
El PP pasa del 18,3% de voto directo al 25,5% estimado, mientras Vox pasa del 12% al 16,6%.
Esto no significa automáticamente que exista una manipulación: todos los institutos demoscópicos necesitan algún tipo de ajuste porque una parte importante de los encuestados no expresa claramente qué votará.
La controversia está en cómo se realiza ese ajuste y por qué el modelo del CIS produce de forma recurrente una fotografía tan distinta de la mayoría de sondeos privados.
El propio CIS reconoce que su estimación depende de su modelo
El organismo público explica en su propia metodología que sus estimaciones se realizan mediante escenarios y que su modelo no pretende ser literalmente una predicción del resultado de unas elecciones futuras.
También publica los microdatos de sus encuestas, lo que permite a investigadores y empresas aplicar modelos diferentes sobre las mismas respuestas.
Por tanto, técnicamente no existe una cifra única e inevitable que salga de las entrevistas: la estimación final depende de cómo se interpreten y ponderen esos datos.
¿Manipulación o un modelo con un fuerte “efecto casa”?
Acusar directamente al CIS de manipular deliberadamente una encuesta para beneficiar al Gobierno exigiría demostrar una alteración intencionada de los datos, algo diferente de cuestionar su metodología.
Lo que sí puede comprobarse objetivamente es que su resultado actual constituye una anomalía frente al conjunto de las principales encuestas privadas.
Mientras el CIS mantiene al PSOE primero por 5,5 puntos, las encuestas más recientes sitúan al PP por delante:
| Encuesta | PP | PSOE | Ventaja |
|---|---|---|---|
| CIS | 25,5% | 31,0% | PSOE +5,5 |
| 40dB | 31,6% | 27,4% | PP +4,2 |
| Sigma Dos | 32,6% | 25,6% | PP +7,0 |
| SocioMétrica | 33,4% | 26,5% | PP +6,9 |
| GAD3 | 31,1% | 26,1% | PP +5,0 |
De Sánchez +5,5 a Feijóo +7: la enorme brecha
El dato resume perfectamente la polémica.
Dependiendo de si un ciudadano consulta el CIS o Sigma Dos, pasa de encontrarse con Pedro Sánchez ganando por 5,5 puntos a encontrarse con Alberto Núñez Feijóo ganando por siete.
Una distancia de 12,5 puntos entre ambas fotografías electorales.
Las encuestas no son elecciones y ninguna puede garantizar cuál sería el resultado de unas urnas celebradas mañana.
Pero cuando prácticamente todas las principales empresas demoscópicas dibujan una dirección y el organismo público presenta la contraria, la pregunta sobre su metodología resulta inevitable.
El debate ya no consiste únicamente en saber quién va primero. Consiste en entender cómo los mismos ciudadanos pueden producir dos Españas electorales completamente distintas dependiendo de quién realice la cocina.
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